Celebrar la vida
Sábado de octubre de 2026
Un querido paciente se fue esta semana
Era paciente mío hacía poco más de 3 años
Paciente de un grupo
Lo queríamos mucho
Lo queremos
Ayer, en el grupo, le dedicamos la sesión y hablamos un buen rato acerca de nuestro afecto profundo, afecto que él se ganó por su bondad a prueba de todo.
Fue triste
Y bello
Yo he tenido suerte con el tema de la muerte.
Mi madre me inculcó siempre que la muerte es parte de la vida. Y que no pasa nada.
Pero no lo hizo (como sí quizá en otros temas) negando el dolor o disfrazando de otra cosa lo que era. No. Lo hizo (como también lo hizo en otros temas) abierta a lo que es. Sin dramatizar y sin esconder.
Siempre nos dijo a mí y a mi hermano: El día que me muera no se les ocurra gastar un peso en un entierro, con ese dinero se van a comer y a festejar mi vida.
Y así lo hicimos, en un almuerzo con mis primos y mi tía que siempre recuerdo y comento (tanto que otro paciente del mismo grupo y tan querido como el que partió me lo recordó ayer).
Me parece tan bello.
Festejar la vida en el momento de la muerte.
Como aplaudimos una bella obra de teatro cuando termina. No lloramos porque terminó, aunque nos quede la nostalgia y los ojos asombrados de lo que hemos visto. Todos aplaudimos. Y si lloramos, lo hacemos de emoción y de agradecimiento.
"Nada puede deshacerse y nada puede volverse a hacer. Yo afirmaría que haber sido es la forma más segura de ser", dice el gran Viktor Frankl en su gran libro El hombre en busca del sentido.
Morirse es haber vivido. Haber tenido la dicha y la posibilidad de vivir (y de continuar el camino)
¿Cómo podría haber sido mejor?