Amor que asusta

Sábado 18 de abril de 2026

Hay una forma del amor que es violencia

No es que no sea amor, lo es. Pero la violencia de la acción amorosa daña tanto o más de lo que nutre; queda adherida a él.

Es ese amor que a veces tenemos con nuestros hijos, que hace que nos enojemos cuando los vemos en peligro y entonces, queriéndolos cuidar, descargamos sobre ellos nuestra angustia en forma de grito, zamarreo, tironeo o castigo.

¿Se trata del amor?

Sí, sin duda. Los amamos, los queremos y queremos lo mejor para ellos.

Pero el movimiento es desesperado, enloquecido, violento. Angustiado.

Y así lo reciben.

Cuando hacemos estos movimientos es, por supuesto, porque también los hemos recibido

También conocemos en nosotros el rostro desfigurado gritándonos que se nos ama.

Porque es difícil. Es tan difícil amar amorosamente.

Y eso también va hacia nosotros mismos.

También nosotros desfiguramos nuestro rostro hacia nosotros mismos queriendo crecer, cuidarnos… queriendo querernos.

Y entonces el miedo ("¿qué haré con el miedo?"). Vivir con miedo.

No es fácil la ternura. No es fácil el tono bajo, el abrazo, el "te quiero".

En estos días me acordé mucho de mi madre, que de tanto amor no sanado en ella nos asustó tanto y entonces el amor y las enseñanzas valiosas y los valores vinieron mezclados siempre con el miedo, como si se tratara todo de la misma masa.

Y de cuánto me quería y de cuánto me asustó.

Y de cuánto me quería

Y de cuánto me asustó

Y de cuánto me quería…