No te lo puedo explicar, vos no lo vas a entender

Sábado 18 de julio de 2026

¿Cómo puede ser este grupo de gente que está en los umbrales de una nueva final mundialista?

Vení, sentate, sacate los zapatos, ponete la camiseta, prendé la tele y disponete a pasar por una cantidad de emociones, sentimientos, deseos y antideseos que no te esperarías ni te imaginarías ante 22 tipos corriendo detrás de una pelota.

Disponete a llorar.

A llorar

A llorar de orgullo

de orgullo…

por estos tipos que te representan

te representan


La Selección Argentina es muchas cosas, pero sobre todo un modelo a seguir.

Un modelo individual, social. Un modelo como país.

Un modelo que nos muestra que

Sólo no es posible

El resultado no es lo más importante

El "lunes hay que seguir"

La genialidad sin esfuerzo es cancherismo

Hay que escuchar lo que pide el partido

El otro merece el mismo respeto que yo

No hay que destinar energía a una ideología

Podés vivir donde quieras pero siempre sos de Pujato

El profesionalismo no excluye el amateurismo

El partido termina recién cuando el árbitro marca el final

Podés jugar bien o mal pero hay que jugar


Podríamos decir que los argentinos tuvimos suerte aquel día que le ofrecieron a Scaloni un interinato de 6 partidos hasta elegir un técnico.

Tuvimos suerte porque nadie hubiera pensado que ahí mismo estaba el fenómeno que hoy dirige la selección. Nadie, ni él mismo (y esa es, quizá, su mayor fortaleza).

Sin embargo, yo no creo que haya sido suerte. Creo que, así como los argentinos somos responsables (no culpables, pero sí responsables) de tantas oscuridades que nos habitan en nuestra sociedad, también somos responsables de tener a Scaloni en el banquito.

También lo buscamos. También lo quisimos, lo anhelamos. También sacamos a los Sampaoli para hacer lugar.

Ojalá podamos aprender y crecer, y no sólo festejar.


El partido del otro día contra Inglaterra fue muchas cosas, pero sobre todo fue conmovedor.

Messi es conmovedor.

Mañana a las 4 estaremos todos frente a la tele, sentados, sin zapatos, con la camiseta y dispuestos a una nueva montaña rusa

dispuestos a llorar.


Si perdemos, llorar de tristeza

Si ganamos, llorar de alegría

Pero sobre todo, llorar de orgullo

Y de agradecimiento