Lo que viene, lo que viene

Sábado (domingo) 6 de junio de 2026

Para quienes amamos el fútbol, los mundiales encadenan nuestra vida como una columna vertebral y en el recuerdo de cada una de las fiestas futbolísticas nos encontramos a nosotros mismos como quien recorre un álbum de fotos.

Así, a mis 55 años y con varios mundiales a cuesta (no tantos como Macaya, por supuesto, y por ahora siempre desde la televisión) lo inminente me hace mirar atrás y pensar, sobre todo en los que nos dieron las 3 estrellitas.

En el del 78, con una Argentina partida al medio y oscura, como el mundial que signó mi inicio como futbolero. Porque hasta el partido del 6-0 con Perú a mí el fútbol no me interesaba en lo más mínimo. Sin embargo, me recuerdo a mis 7 años mirando el televisor en blanco y negro sin entender demasiado ese partido que definía el pasaje a la final, y dándome cuenta de que algo se estaba abriendo en mí aunque no entendiera qué.

En los dos años posteriores vi cada repetición de cada partido de Argentina tantas veces que el Fillol-Olguín-Galván-Passarella-Tarantini-Ardiles-Gallego-Kempes-Bertoni-Luque y Ortiz, junto al César con su infaltable cigarrillo se me quedó grabado como un calorcito en el pecho.

Poco después (8 años, pero en "Años Mundialistas" son sólo 2), uno de los equipos más insultados que se recuerden (¿quién puede olvidar el "Bilardo, h…d…p…, la p…que te p… con el que el equipo era saludado en cada partido previo?) dio cátedra en México y se transformó casi en la mejor selección argentina de la historia, al menos hasta hace 3 años y medio.

Por supuesto, el Narigón pasó en un mes de villano a héroe (como pasa tantas veces en nuestro país, o viceversa) y el señor de la camiseta número 10 nos conmovió para siempre.

Así, el Barrilete cósmico, la Mano de D10S y el mejor gol de la historia de los mundiales quedaron como fotos hermosas que aún nos erizan la piel por estas latitudes.

Pumpido-Cucciufo-Brown-Ruggeri-Olarticoechea-Guisti-Batista-H.Enrique-Burruchaga-Maradona-Valdano

Un equipo que era un espectáculo

Después de esa epopeya Azteca vinieron años de oscuridad mundialista sólo iluminada por dos "casi". Una de ellas en el mundial con el mejor himno de la historia. Llegamos a la final con un equipo herido, con varios jugadores que no jugaron y con el señor del 10 con un tobillo explotado.

Igual, casi casi, salvo por el penal (que no fue), por Codesal y por Alemania que nos ganó faltando pocos minutos. Y porque haber llegado hasta allí ya era inconcebible sino fuera por las manos enguantadas del Goyco.

El otro casi casi fue mucho después (dos carreras, matrimonio e hija de por medio). Y también fue a poco del final y con Alemania. Aunque en el 14 el recuerdo de un buen equipo y de Pachorra nos saca aún una sonrisa.

Finalmente, llegamos al 22.

¿Y qué decir? Si esa fiesta terminó hace 5 minutos (y, en realidad, estamos esperando que el que está por cerrar la puerta ponga música y empecemos a bailar todos de nuevo).

Quizá ningún otro equipo haya merecido más respeto. Por los valores, el esfuerzo y la humildad. Por el contraste con la política y los horrendos políticos de nuestro país (ah, si estos señores jugaran al fútbol y los que patean la pelotita gobernaran... si, nos iríamos a la Z pero el país sería otro).

Por Lionel que nos conmovió (y nos conmueve).

Por el otro Lionel, que parecía que era el que iba a acomodar los bancos de la escuela para que empiecen las clases y terminó siendo el ministro de cultura.

Por el mejor gol colectivo de la historia de los mundiales (porque a los argentinos no nos alcanzaba con el mejor gol individual).

Porque los primeros 80 minutos de la final fueron la demostración de fútbol más impactante que se vio entre dos selecciones de alto nivel en la historia.

Por un equipo que nos sigue conmoviendo.

Por "Dibu" Martínez-Molina-Romero-Ottamendi-Tagliafico-De Paul-Enzo Fernández-Mac Allister-Messi-Julián Álvarez-Di María.

Porque "somos todos Montiel".

En breve, ya, ahora, casi, dale… comienza un nuevo mundial.

Sí, sé, todos sabemos que no tiene ninguna importancia.

Sin embargo ¿cuándo estuvimos más unidos que aquel 18 de diciembre del 22 en Argentina?

Queremos ganar la cuarta.

¿Es fácil?

No, dificilísimo.

Casi imposible, diría.

Pero bueno.

Es Argentina

No lo entenderías

Pequeña PD: Sí, el escrito de los sábados debería haber salido el sábado pero bueno... ¿cómo podría no haber sido un domingo?