Hacia otros

Sábado 5 de septiembre de 2026

Me está pasando.

Y es bello cuando pasa.


Al igual que los hijos, los proyectos también toman vuelo y crecen más allá de nosotros.

Los toman otros, los masamadrean, le ponen lo propio, los nutren de su propia sal y los hacen crecer. Y así, vuelan, se alejan, van también hacia su propia vida.

En este momento, casualmente o causalmente o sicrónicamente varias personas, todas queridas de diferentes maneras, toman algunas cosas mías (libros, escritos, cursos, ideas) y me proponen, casi me imponen que lo lleve a otra zona.

Y como yo soy medio difícil para eso, porque no sé cómo, porque no me animo, porque tengo mied, dudas… entonces los toman ellos y lo hacen. Me preguntan y lo hacen, los habitan y lo hacen, los amasan y lo hacen.

Lo hacen.

Y entonces los proyectos (esos hijos) crecen.

Y, al igual que los hijos, el temor se acerca y uno lo mira a los ojos. Y lo calma, un poco al menos.

Porque al igual que los hijos, los proyectos, las ideas, los libros, las escuelas… no son nuestros.

Nacen de nosotros, sí, quizá, un poco, casi todo, algo.

Pero son de la vida. De la Vida.

Y no son para nosotros, son para otros.

Son para darse a otros.

Y allí somos tan pequeños, tan nuestro amor que sólo llega hasta donde llega nuestra mirada, nada más. Y hay tanto mundo y tantos otros más allá.


Por eso, mirar desde la orilla como lo que más amamos zarpa, despega, camina.

Y agradecer que se nos dio

y que se va de nosotros

hacia más allá de nosotros.