Huir(nos)

Sábado 14 de febrero de 2026

Esta semana empecé a leer el bello libro "Haru", de Flavia Company. Lo encontré de casualidad en una librería de Mar de las Pampas buscando algo que continuara la finalizada lectura de Ficciones, los cuentos de Borges que había decidido leer nuevamente. Admito que no conocía ni al libro ni a la autora, pero ojeándolo en la librería me encontré con una bella frase que me decidió a comprarlo.

"Aquel que huye deberá volver para poder irse".

Me pareció honda y concisa la manera en la que, en una frase mínima, Company consigue diferenciar el huir con el irse.

Por supuesto me hizo recordar enseguida a Hugo Mujica con su

"siempre es para huir que cerramos una puerta"

Y a lo que tantas veces me escucho diciéndole a mis pacientes y a mí mismo

"no te estás yendo, estás huyendo"

Y enseguida me acordé de mi mamá, que me contaba que, cuando estudiaba medicina, había una materia que le costaba mucho y que había reprobado dos veces. Promediaba la carrera y no sabía si continuar o dejarla pero entendió que, si no aprobaba esa materia, no podría saber si se estaba yendo o estaba huyendo.

Entonces la aprobó. Y luego dejó la carrera.

Más allá de que no estoy seguro de que el hecho de haber dejado finalmente la carrera haya sido un irse o un huir, la enseñanza de mi mamá fue clave para mí porque me enseñó desde el inicio la diferencia entre ambos movimientos.

Es que tantas veces huimos. Y no es que esté mal huir; ante un peligro, una amenaza, una situación inmanejable muchas veces es necesario huir. Y está bien.

El verdadero problema es huir creyendo que nos estamos yendo.

Porque en el huir hay algo del evitar, algo inmanejable, algo con lo que no podemos, algo en donde nos sentimos víctimas e impotentes. Algo que nos recuerda a (o, en realidad no nos recuerda, pero que siempre tiene que ver con) la infancia.

Y no sólo huimos de las amenazas. Tantas veces de los problemas, de los desencuentros, de la culpa por no ser lo que el otro quiere que seamos, de nuestras emociones, de nuestras responsabilidades, de la valorización de nuestros propios logros, de lo que aún no conseguimos, de nuestro deseo

de nosotros mismos

de nuestro silencio

porque el silencio también nos habla de nosotros.

Evitar

huir

huir(nos)

cuando en el huir nos huimos, nos dejamos atrás…

…tendremos que volver a buscarnos

para luego sí, si queremos, irnos.