Darse vuelta
Sábado 21 de febrero de 2026
¿Y vos dónde tenés el miedo?
O mejor que el miedo ¿dónde se ubica la voz que te asusta?
Porque el miedo es la consecuencia de la voz que atemoriza ¿no?
A mí se me aparece en si a mi hija le pasará algo, en enfermarme, en catástrofes inexplicables como si en si tal o cual persona se enoja conmigo. En otro momento fue en lo profesional. O en lo económico. O en si no ocurre algo que deseo. O en si ocurre.
Y es tan difícil.
porque es tan creíble.
la voz que asusta es tan creíble, como una madre para un niño pequeño
tan creíble
que hay que estar mirando atento, diferenciar con claridad cirujana cuánto de lo que dice tiene que ver con la realidad y cuánto con algo que siempre es lo mismo aunque cambie de objeto.
Y entonces, a medida que comprendemos qué es lo que no corresponde a la vida, hacer el ejercicio de darse vuelta y mirarla a los ojos; no dejarse embaucar por aquello que ella señala como lugar del desastre futuro e inminente y darse vuelta.
Darse vuelta porque esa voz es la que asusta y no el futuro.
Darse vuelta porque está alojada allí, como si fuera atrás, o adentro y si miro adelante y afuera nunca la veo.
Darse vuelta porque repite a mis padres (o a uno de ellos) y entonces debo también darme vuelta para mirar atrás en mi historia.
Darse vuelta porque no tiene que ver con la vida, tiene que ver con aquella que me cuenta la vida.
Por eso ¿dónde tenés el miedo? O mejor aún ¿dónde está tu voz que te asusta?
Y que te asusta desde siempre, con aquello que siempre está casi por pasar, ya pasa, ahora sí, esta vez sin ninguna duda…
mientras la vida transcurre a tu lado